Ático de ti.

Se filtra el silencio en gotas
secas del etéreo eco de tu encanto,
que condensan tu recuerdo.
Se afilan las clarividencias
que no comparten tus ojos
ninguna de tus complicaciones.
Se cierran con candado
los furtivos pensamientos
que cazan al amor con simples lanzas.
Pero olvidas el abeto de mi bendición
que mira al ático secreto
del escabullido de tu corazón.
Y pretendes que no lo lea,
lo que mares rojos y océanos plata
no descubren en tu mirada.
Y ahí, en el recoveco de tus recovecos,
es fácil ser contigo cualquier cosa,
es fácil saber de ti lo que reposa.
Y ahí en la guarda de tu guarda
que rescribe los miedos sin miedo,
que decide el color de los cielos.
Y ahí en el baúl de tus secretos
que definen los sentimientos
que un día se aferraran como cimientos.
Aguarda tu alma vacante
al nuevo inquilino de tu corazón,
¿será el amor? -te preguntas-.
Será la pasión -te aseguras-.
Aguarda tu alma vacante
por el incienso de paz
que descanse al resto de las vacantes.
Deseas un calido entendido
que funda el rompeolas
que detiene al necio del olvido.
Ahí en tu sótano interno
nunca esta por mucho oscuro,
más bien la luz del amorío
conquista el horizonte de cada mañana.
Ahí en la baja pradera que esconde tu alma,
me dices quien eres
y de quien se tejen los nidos.
Ahí en la inmensa añoranza
descubro como pionero
las playas de auroras enamoradas.
El retoque sencillo del lugar
te hace sentir que perteneces ahí,
aunque afuera hace frió,
dentro de ti, todo parece mejor.
Eres más de lo que intenta pintar la piel
a su exterior de metal oxidado,
más del silencio de desiertos.
No buscas las joyas que brillan
en el exterior de los ojos vidriosos,
sino la alcoba interna de aquella mirada.
Definirte, aunque en intentos
yo sólo podría decirte,
compartir un segundo en ti.
Y aunque en el escondido ático
de tu inquebrantable persona
se esconde el ser más amable
que mis ojos pudieran ver.
Un príncipe que tiene olvidado,
la realeza y la riqueza, amurallado
de dolores que acobardan los amaneceres
donde un día yo me amanecí.
Quisiera ser el viento 14/10/03
Quisiera robarte las noches pasadas
y las tardes anarajandas.
Quisiera volver a encontrarme
con aquellas miradas,
con aquellas sonrisas.
Quisiera poder decir tan fácil; te amo.
Quisiera volver a buscarte a escondidas
y volver a llorar las lagrimas recorridas.
Quisiera repasar las mil revelaciones,
quisiera consternarme con tus emociones.
Volver a soñar
como lo hicimos algún día,
reajustar los balances
y sanar las heridas.
Perdonar las nostalgias
y volver a ser los niños de antes.
Atravesar las montañas
y si no se dejan echarlas al mar.
Despejar las tardes perdidas
sin miedo a ser criticados.
Buscar nuestro destino,
buscar nuestra línea con Dios.
Reaparecer las flores en le campo
y jugar con las alegrías.
Perderle el miedo a morir,
reconocer el holocausto
pero buscar las respuestas correctas,
mirar con el cristal de Dios.
Volver a ser los de antes
o ser los de ahora pero mejores.
Aunque nos recordemos
no podemos olvidar
que fuimos importantes
el uno para el otro.
Quisiera no perder mi esperanza
para morir si es posible con este corazón.
Quisiera ser el viento
para que donde vayas tu, vaya yo.
Horas aquellas

Ojalá hubieran permanecido
las horas aquellas
en las que te conocí.
El cielo seco y el aire perfecto
parecían conectarte
a las vísperas de tus deseos.
Deseos que yacen muertos
en la alcoba de tu alma.
Mis manos tiemblan
cual espasmo de un animal moribundo,
mis ojos perfectos
que miden la desdicha
y la esperanza
cual rio caudaloso.
Y es que en ti
las manecillas de mis sueños se detienen.
El paramo de mis secretos
se florece con tus vestigios.
Cambiando mis designios,
renovando mis decretos.
Y es que en ti
no me aparecen mis paredes y mis trincheras,
aquellas que levante previniendo de moradas.
Aquellas que deje en caso de besar las alboradas.
Y es que en ti,
aguardan las alondras que nunca conocí.
Aquellas que hice desde el principio.
Ellas nos mantuvieron tan distanciados,
tan conectados.
Ojalá hubieran permanecido
las horas aquellas,
donde te vi.
Hora Cero

Es la hora cero y a pedazos muero,
nueve nuevos pensamientos me resarcen.
Laten tus ojos negros al lado de mi lado,
mis dedos pretendientes, indecisos;
no deciden el lugar sereno de su descaso.
Surco tu piel como estudiando
la geografía de tus pensamientos.
Entierro en tu pecho el secreto de mis deseos
y dejo marcas con besos ciegos.
Reviso tus lunares con detenimiento,
retomo mi huida de tus labios a tus mejillas
y ahí suspiro tus demencias y locuras.
Mis manos sostienen tus manos
y en mis pupilas se copean las retahílas.
Y es que aquí no existe el tiempo,
los segundos son imaginarios
y en este mundo el momento lo es todo
y todo lo es este momento.
Aquí tu pecho es la tierra de mis descansos,
aquí tus parpados son las ventanas a mis anhelos.
Y justo aquí, cuando enredo mi vida a tu vida,
justo ahí es cuando la verdadera vida comienza.
Underdescription
Pretende ser simple a veces cabizbaja con un color tenue y comienza de nuevo. Se despinta de su fachada y la mascara que le cubre la triste herida se muestra a carne viva. Sus ojos se disuelven como aire en el aire, sus manos frías como siempre congelan la distancia.
Luego sus oídos huelen mi ausencia, mi dolor a la absurda nostalgia, y entonces; el rato comienza. La hora no existe, todo es en cámara lenta, sus parpados se divulgan y revelan su alma como libro abierto. Se envuelve el pensamiento en definiciones y las mide entre instancias y sus poces. El matiz de su figura se desbarata en mis entrañas, se extrañan las madrugadas que se dibujan sobre su rostro.
El corazón se describe en silencio, tejiendo un mundo de recuerdos en mi alma. El hilo es de plata y sus dedos son de carne. Luego el toque se reinicia y se formatea como ola, se filtran las caricias y la luz estalla hasta el horizonte de mi espíritu. Su mente divaga y vuela, se convierte en águila y aun vuela.
Luego el pause se remite y ahora todo corre; todo emigra a un milenio cercano. De repente el hueco de tu hueco me ahonda y me confronta. De repente el sol sale donde estabas pero ahí muere, y de repente; ya no estabas, de repente tu silueta había huido y la descripción aficionada de tu mirada había muerto.
Hora Cero

Es la hora cero y a pedazos muero,
nueve nuevos pensamientos me resarcen.
Laten tus ojos negros al lado de mi lado,
mis dedeos pretendientes, indecisos;
no deciden el lugar sereno de su descaso.
Surco tu piel como estudiando
la geografía de tus pensamientos.
Entierro en tu pecho el secreto de mis deseos
y dejo marcas con besos ciegos.
Reviso tus lunares con detenimiento,
retomo mi huida de tus labios a tus mejillas
y ahí suspiro tus demencias y locuras.
Mis manos sostienen tus manos
y en mis pupilas se copian las retahílas.
La sonrisa rota

Quisiera poder deducir tus alientos
en esta noche que parece tan perfecta
y poder decir así de simple; te amo,
arrebatando del ocaso el raudo osculo.
Te entiendo como te entinto en mis cuentos,
cual resplandor efimero de la noche
y en las cáscaras de mi tímida tertulia
pregono a la blanca luna de amorios.
La marea hunde al barco de mi olvido
en los treinta mares de mi ansiedad,
donde guardo el suspiro de las estrellas
dirreción del centro de mi alma.
La perfecta sonrisa fingida esta rota,
como el prado negro de mi albergue.
Se abren sigilosas las puertas del oeste
dejando jadear al silencio del crepúsculo
Y en el baldón de mis lágrimas sinceras
aquello que parecia un consuelo fugitivo
es ahora la calida mañana que ha llegado;
se ha quedado pero todo en tu ausencia.
Quedate a mi lado

Quítame en las horas
todos los minutos y segundos.
Róbame el cielo,
y sus nubes de algodón,
quédate con las mañanas
en los balcones de pasión.
Mantén aprisionados
los instantes del recuerdo.
Desaparece el aire circundante
e incluso deja que mi respiración
llegue extinguirse.
Consúmete todas las puertas y ventas,
que no me queden salidas,
y que las paredes
se vuelvan grises y acabadas.
Húrtame el deseo e incluso las ganas,
las desganas, las nostalgias
y mis lagrimas de alegría.
Mata mi seguridad y mi autoestima
en la alcoba de mis sienes.
Destruye mis conexiones con el mundo
y con los que algún día amé.
Quédate con mis poesías y mis versos,
quédate con mi corazón y mis despistes.
Calla las mil palabras de mi boca
y para a mis manos escurridizas en tu cuerpo.
Termina mi lucidez
y que mi sabiduría se escurra por el escusado.
Que mis años mueran en una noche de silencio.
Comete mis labios
y entiérrame vivo si te apetece.
Eleva todos mis caminos
y borra todas mis veredas.
Formatea mi cerebro,
concluye toda historia en mi vida.
Confina al infinito mis deberes,
confínalos al universo de la nada.
Y si quieres que nada quede,
que nada exista, que nada sea.
Pero quédate a mi lado,
déjame mirarte esta mañana
mientras duermes,
déjame tocar tus labios
con mis dedos.
Déjame vivir un segundo más contigo.
Corazón (心)

Cómo le confieso

Cómo le confieso a esta hoja blanca,
que hasta aquí he llegado caminando,
que no he hecho más que estar esperando,
deseando verte pasar desde ésta banca.
Y que, si he dejado el corazón en la maleta,
mis tobillos desgastados de este viaje,
mis ojos contristados no pueden mirar la veleta,
no llevo mucho, no pude pagar el peaje,
sólo viajo con dos motivos y esta sensación,
el primero es aprender, todo aquello que me sirva,
eso que me pueda hacer mejor que la pasión,
atesorando cada instrumento que me lleve a la sima.
Aprender el silencio que quiero compartirte,
conocer como cambia una oruga en mariposa,
por si me topo contigo saber distinguirte,
porque quizás seas un espina en una rosa.
Aprender que puedo cambiar cualquier cosa,
saber pedirle al viento y la tormenta que haga bonanza,
desarmar la costumbre, desenmascarar la apariencia,
dejar al desnudo el boceto de mi alma.
Y un segundo motivo que ahora tengo extraviado,
perdido entre las pasos necios de mis rutinas,
entre los virus calvos de las complacencias,
las ilusiones, las esperanzas y las maravillas de ti.
Cómo le confieso a esta absurda sensación,
que tu ya te has ido para siempre
y este deseo de estar contigo, esta alegoría de amor,
esta pintura que dibujaste conmigo,
la que dejaste pintada en las paredes,
en las barrancas, en las cavernas, en los huecos,
en el silencio, en mi amargura, en mi esqueleto,
cómo le confieso a esta hoja tu adiós.
Soy un espejismo

No soy más que una ilusión
que provoca el zumbido
de la imagen a este calor infernal
de la vida en tu vida.
La pasajera jaqueca
que no se calma con ningún calmante,
simplemente se va cuando quiere.
Soy un espejismo humano,
un mezcla de amor con irrealidad,
eso que siempre quisiste tener,
eso que siempre quisiste amar,
lo que tanto soñaste en una efímera realidad.
Soy como el cuento de hadas,
la historia de amor
que siempre termina
en un final feliz,
la sonrisa en esa cara
tan dura de rencor,
la cura de cada enfermedad
que se te ocurra inventar,
el invento que resuelve
todas tus necesidades.
Soy un todo puesto
en un soplido de nada.
Soy lo que tanto quieres abrazar
y enjugar tus lagrimas
de añoro en mis hombros.
Si, soy eso que tanto has deseado,
el descanso después de dormir,
la paz en el fondo de una mirada.
Soy como la más clara realidad
de la felicidad hecha para ti,
aunque sea cierto
que yo haya muerto para ti,
y que ahora sólo ronde en tus balcones,
aunque sólo añore verte sonreír.
Si, quizás sea un fantasma,
y estas mis manos un holograma ficticio,
una fantasía, un oasis imaginario en el desierto,
porque tengo todo lo que siempre necesitaste,
lo que siempre amaste, lo que siempre quisiste,
lo que siempre soñamos.
Pero aclaremos que es tu decisión,
y entonces si soy un fantasma,
una efímera pero muy lejana irealidad.
I’m nothing
Can I write this letter with tears and pretend doesn’t hurt.May I tell you how I feel with this broken heart.
Can I think laugh and shut out this sensation.
Am I a question for you?, Am I rush in your silence?
Then lets go to keep our toughs in our mines.
Seems I can’t effort you melancholy,
even the price of your coldness is so high to mi rich love.
And I feel I’m dyeing, my chest can’t breath.
May I tell you; I need you to my side, in my way.
Then my eyes don’t want see anything more.
Can you understand the is not what you are,
or even life or death, is more how you make me feel.
Then the other hope is in the door knocking at my life,
shaking what I want, what I was looking for.
After a silence tear, the one who write this,
come lay out to my shadows,
my fears, my doubts and my frustrations.
Then nothing more to said, nothing more to feel.
Just like you said; I’m nothing.
I want… do you?

This still remember who I been.
But since I’m been burying my self
in this graveyard of my soul.
The ear of you voice is calling
my deepest and forgotten feelings.
My arms are getting slide
and my eyes can not breathe.
My lips are crying and my heart said not,
like my hands dry for don’t touch nothing.
Then you open the door of my desert
and my only hope die in your intentions.
You don’t see it? You are killing me.
Thoughts cannot swing in the pool of my mine.
And I want, I really want…
I want see the moon arise
in the middle of this twilight,
I want to share this fiction,
who keep me away from everything.
The struggle air is taking and giving my life,
inventing the face of my face.
Then I realize you are not here,
is my skin screaming, can you hear it?
My stomach is smashing the little’s butterfly’s
coming from the imagination.
A flood as a river of sand,
introduce the melancholy.
My nose cannot inhaled
but then again those words,
those feelings, those actions the you put on me.
My flesh is burning
but my heart cannot be warm.
Is the end of the end.
And yes I want, really I want…
but I don’t see this coming.
I forget the miles, this wall,
this space between us.
But I still want like you.


